La cárcel de una sola pared
Recientemente he leído
un libro del que he extraído algunos puntos que me han parecido interesantes
para reflexionar. En esta ocasión voy a compartir uno de ellos y te invito a
que eches un vistazo al libro “Story Coaching” de Fernando Salinero, por si te
resulta de interés.
El concepto que quiero
plasmar aquí es el de la cárcel de una sola pared, esta paradoja refleja a la perfección
el estado de sufrimiento en el que se encuentran algunas personas. La cárcel en
la que creen encontrarse no está formada más que por una pared, en la única que
se fijan y sobre la que no dejan de darse de bruces y a la que recurren para
explicar el porqué de su situación. La pared, son las circunstancias que
limitan la liberación y felicidad de la persona, un problema en el que la
persona se engancha y no es capaz de ver más allá.
En estos casos, es necesario tomar perspectiva, alejarse un poco de la pared o bien mirarla desde otro ángulo, mirar a los lados, darse la vuelta, mirar hacia arriba… y darse cuenta de que esa prisión, en realidad, no existe. Por el contrario, la persona se encuentra en un prado grande y repleto de placeres y felicidad, pero que tiende a chocarse una y otra vez en el mismo muro, al que culpa de todos sus males.
Está disposición,
la de tomar perspectiva o tener otro enfoque, es altamente complicado si se
enfrenta uno solo al problema, puesto que tiende a caminar por un camino ya
trillado. Pasa una y otra vez por el mismo discurso argumentativo dando sentido
a el porqué de su inconformidad. Sin embargo, hay veces que es tan sencillo
como tener una charla con un buen amigo, con nuestro confidente, para comenzar
a tomar perspectiva sobre el asunto y bordear el asunto con otra mirada. ¡¿Cómo
de liberadora puede ser una charla constructiva con alguien de confianza?!
El libro “Story
coaching” hace referencia también a la actitud defensiva que puede tomar alguien
cuando le sugerimos que se puede encontrar en una “cárcel de una sola pared”, y
es que la mayoría de las personas tienden a aferrarse a esos barrotes
irracionalmente, incluso son los que dan sentido a su existencia. El libro
recalca que la mayoría de sufrimientos son elegidos y si los tenemos es
porque queremos tenerlos.


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