¿Qué no debes hacer si quieres ser un buen Counsellor?
Desde el punto de vista del usuario de un servicio de Counselling hay algunos aspectos que resultan molestos y que llevan a que el intento de probar esta terapia pueda tener un final no deseado. No queremos que nadie se lleve la opinión de que ha perdido el tiempo, que el intento no ha servido de nada y que el Counselling es una técnica sin ningún beneficio.
Además, dada la
novedad de esta técnica, generar una mala experiencia es todavía más perjudicial si cabe. Aquella persona que se acerca
al Counselling por primera vez, tendrá sus más que justificadas dudas y recelo
sobre el beneficio que pueda tener. Es por eso fundamental, que la experiencia de
todos lo que confían en nosotros para expresar sus inquietudes, preocupaciones
o que confían en sentir alivio o incluso una visión más clara a sus problemas,
se lleven una impresión positiva.
Se puede decir que
un mal Counsellor se limita a repetir las afirmaciones de quien habla. Con el
fin de mostrar empatía o interés, se puede caer en este grave error con
facilidad. Escuchar repetidamente nuestras propias palabras y además con un
tono de condescendencia o falsa preoupación da lugar a la irritación del individuo.
Abusar de los
silencios es también poco recomendable en la primera sesión. Resulta muy extraño
acudir a alguien para exponer un problema y que esta persona haga largas pausas
de silencio. Si bien es cierto que el Counselling es una terapia pausada, que
invita a la reflexión y a que sea el propio individuo quien dirija la conversación
sintiéndose libre de exponer aquello que le ronda por la cabeza. El sentimiento
que puede provocar esto esta muy alejado de este fin. Las largas pausas invitan
a pensar que la otra persona no nos está escuchando, que no le interesa lo que decimos,
que incluso se ha cortado la comunicación o que sencillamente no tiene nada que
decir ni aportar. Craso error.
Forzar la conversación
o alargarla innecesariamente. Es mejor dejar una conversación breve y concisa
que intentar prolongarla sin sentido, solamente con el fin de cumplir un bloque
de tiempo asignado. Cada persona es única y cada caso es especial y singular. Tener
en mente una estructura para guiar la conversación en un pilar básico para ofrecer
un servicio de Counselling, así como establecerse un bloque de tiempo que será siempre
adaptable al caso que nos encontremos; pero esto no quiere decir que debamos de
forzar hablar a la otra persona o que comencemos a hacer preguntas cliché que
se escapan del tema a tratar.
Recurrir frecuentemente a que sea el individuo quien se conteste sobre su propio dilema. Es cierto que el Counselling invita a ser consciente de los propios pensamientos y da herramientas para tomar una decisión con seguridad, y para ello se suele recurrir a preguntas que sacan a la persona de su propio foco y que vea el problema desde otra perspectiva o se le invita a expresar cómo tiene pensado abordar la situación. Pero intentar que la persona conteste sistemáticamente a preguntas del tipo “¿qué harías si fuera un amigo quien estuviese en tu lugar?”, “¿cómo puedo ayudarte?”, "¿qué esperas de esta sesión?”, "¿qué quieres tratar ahora?“,¿qué te dice la gente a la que has comentado este asunto?”, “¿qué has pensado hacer?”, "¿qué esperaas oir de mi?" etc. Lleva a la desconfianza.
Con todo esto lo que conseguimos es que la persona piense que la sesión de Counselling se la podía haber hecho el solito, sin necesidad de abrirse a un tercero que encima no ha hecho mas que asentir, crear silencios incomodos, mostrar desinterés y que sea el propio individuo quien le de una respuesta.

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